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Suspiros de España (VII)

Cuentan las crónicas del 22 de marzo de 1518, que el rey Carlos I de España y V de Alemania, otorgó a Magallanes mediante las Capitulaciones de Valladolid, el apoyo financiero, material y logístico que el rey Manuel I de Portugal le había negado para encontrar el archipiélago conocido como «las islas de las Especias».

Magallanes estaba convencido de poder alcanzarlas navegando hacia el oeste sin tener que bordear la costa de África con una ruta jamás realizada. El viaje era una ardua tarea ya que, por aquel entonces, los mapas no recogían el recorrido que el aventurero luso pretendía llevar a cabo. A pesar de ello, el Imperio español decidió financiar la expedición que estuvo compuesta por 5 naves, 239 hombres y provisiones que deberían durar al menos dos años.

Los 239 valientes partieron el 10 de agosto de 1519 desde el muelle de las Mulas situado en el río Guadalquivir (Sevilla). Tras llegar a la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda, permanecieron allí para reforzar las naves y solucionar algunos imprevistos. El 20 de septiembre partieron hacia el desconocido oeste. No todos regresarían.

Apenas transcurridos seis meses de navegación, una de las naves había encallado debido a una tormenta y la mayoría de los tripulantes se habían revelado contra Magallanes víctimas de la desesperación, la falta de provisiones y el frio. No solo los tripulantes se sublevaron, también lo hicieron algunos capitanes que acabarían siendo ejecutados. La expedición retomó la marcha, pero un error de Magallanes pensando que estaba en el Océano Índico, hizo que se adentraran en el océano más grande del mundo: el Océano Pacífico.

Este error tuvo fatales consecuencias. La falta de agua y alimentos provocó una severa hambruna. Los tripulantes no tenían nada que estuviera en buen estado para llevarse a la boca, por lo que comenzaron a comer las ratas que merodeaban por los barcos, alimentos podridos por el agua e incluso serrín y cuero. Más de 30 hombres murieron víctimas de la inanición o por enfermedades contraídas debido a la ingesta de dichos alimentos.

Tras tres terribles meses avistaron la isla de Guam. Allí consiguieron abastecerse de agua y alimentos, no sin antes luchar contra los nativos de la isla. Continuaron su misión hasta llegar a las Islas Filipinas (nombre que pusieron en honor al príncipe español Felipe, que con los años acabaría convirtiéndose en el rey Felipe II). Parecía que las malas nuevas habían concluido, pero el devenir de los acontecimientos fue bien distinto. El 27 de abril de 1521, Magallanes marchó con sus hombres para tomar una pequeña isla, pero cayeron en una emboscada preparada por los nativos. El gran capitán luso resultó herido de muerte por una flecha y falleció.

El capitán Duarte Barbosa pasó a liderar la expedición; lo haría por poco tiempo. Un cacique local invitó a los pocos hombres restantes a un banquete con la intención de ganarse su apoyo. Una vez engañados, traicionó a los españoles y ejecutó a más de dos decenas. Los supervivientes que consiguieron huir tuvieron que abandonar uno de los barcos. Solo quedaban dos naves, la nave «Trinidad» al mando de Gómez Espinosa y la nave «Victoria», que pasaría a estar al mando de Juan Sebastián Elcano.

El 8 de noviembre de 1521 por fin consiguieron alcanzar una de «las islas de las Especias». Los tripulantes aprovecharon para descansar, alimentarse, cargar mercancías, agua y provisiones para el largo viaje de regreso. El 11 de febrero de 1522, la nave «Victoria» capitaneada por el español Juan Sebastián Elcano partió hacia España. No pudo hacer lo propio la nave «Trinidad» debido a que presentaba serios daños y terminó siendo interceptada por los portugueses. No sería el único ataque que las tropas lusas lanzaron contra los españoles. La nave «Victoria» sufrió durante su regreso un ataque a la altura de Cabo Verde, en el que 12 de los 30 tripulantes, fueron detenidos por el país vecino. No obstante, la audacia del marinero vasco permitió huir con el resto de la tripulación y completar la misión a pesar de los intentos de torpedearla por parte de Portugal. El 6 de septiembre de 1522, los 18 hombres restantes consiguieron regresar al punto de partida (Sanlúcar de Barrameda).

La primera vuelta al mundo se había completado con éxito a pesar de las enormes adversidades del camino de vuelta y prácticamente se demostraba que la tierra era redonda, ya que, si navegabas hacia el oeste, volvías al punto de partida. Semanas más tarde, los 12 tripulantes detenidos regresaron a España y de los 50 tripulantes de la nave «Trinidad», tan solo 4 (algunos documentos hablan de 5) consiguieron volver. Marcharon hacia lo desconocido 239 héroes, solo 35 regresaron con vida.

Casi 500 años más tarde, las autoridades portuguesas pretenden falsear la historia y apropiarse de tal hazaña solicitando a la Unesco con un documento repleto de mentiras y omisiones, que la Ruta Magallanes sea reconocida como Patrimonio de la Humanidad excluyendo al Reino de España.

Continuará…

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